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Ander Zubillaga (Tolosa, 1990) es guitarrista, cantante y compositor. Lleva más de catorce años viviendo profesionalmente de la música y toca en solitario al estilo fingerstyle, fusionando el blues, el country y el rock. En el escenario suena como un grupo entero: guitarra acústica, stompbox, pandereta y looper.
Ander Zubillaga en su primer concierto en solitario. Foto: Ainhoa Orkaizagirre
Empezó a estudiar acordeón a los ocho años en la Isidro Larrañaga Musika Eskola de Tolosa, donde cursó seis años. Formó parte de la Isidro Larrañaga Akordeoi Orkestra, con la que participó en varios concursos y giró por Europa.
En 2007 le despertó el interés por la guitarra y desde entonces no la ha soltado. Cursó sus estudios profesionales en el Conservatorio Escudero de Donostia con el profesor Jorge González. Al terminarlos entró en la dirección de la misma escuela en la que había empezado de niño. Hoy es su director y propietario.
Ha formado parte de numerosos grupos del País Vasco y ha colaborado con muchos otros: Governors, Xabi Solano, Gozategi, Izaro, Huntza, Postal Kolekzionistak, Esanezin, Olaia Inziarte, Mikel Moreno, Iker Lauroba, Sorotan Bele Gogoan o Zesuma, entre otros.
Tras pasar por grupos de estilos muy distintos, durante el verano en el que estaba a punto de nacer su segundo hijo, Elur, Ander empezó a dar forma a su propio proyecto. Cuando Elur nació, le inspiró para terminar una canción que tenía a medias, y decidió grabarla en vídeo. Ese fue el pequeño impulso que necesitaba.
En noviembre de 2023 editó Itsasoan Elurra, su primer disco en solitario: canciones creadas a lo largo de los años, inspiradas en sus vivencias y en personas importantes de su vida. Con el fingerstyle como eje principal, fusiona el blues, el country y el rock. Guitarristas como Joe Bonamassa, Chet Atkins, El Twanguero o Tommy Emmanuel han marcado tanto su forma de tocar como su manera de componer.
Itsasoan Elurra lo grabó con banda, pero para los directos decidió tocar en solitario. Eso sí, con la intención de sonar como un grupo.
El fingerstyle ya parte de esa idea: con los dedos de la mano derecha se tocan a la vez los bajos, los acordes y la melodía, como si en lugar de una guitarra hubiera tres. Ander quiso darle una vuelta de tuerca y añadir capas por encima: la guitarra acústica usada también como percusión, un stompbox (un pedal con sonido de bombo), pandereta y un looper para grabar en directo. Es un formato poco habitual en el País Vasco, y pensó que podía resultar muy llamativo para el público.
En el primer año ofreció unos veinticinco conciertos, participó en festivales como TolosandBlues y Arrasate Blues, y actuó también en Madrid y Toledo.
Ander Zubillaga utilizando la guitarra como percusión. Foto: Josetxo Pérez.
Ander Zubillaga tocando con Tommy Emmanuel en Roma. Foto: Jan Andersen
En diciembre de 2024 le llamaron para abrir el concierto de El Twanguero en Donostia, en la sala Dklub. Fue algo muy especial para él: durante años había sido uno de sus referentes.
La idea inicial era grabar solo dos vídeos en directo para enseñar cómo suena en vivo. Pero la calidad de sonido que consiguió aquella noche y lo singular del momento le hicieron cambiar de planes, y acabó publicando Ander Zubillaga Live con todas las canciones que interpretó ese día. El disco salió el 26 de marzo de 2025, coincidiendo con su 35 cumpleaños.
En mayo de 2025 pudo tocar junto al «dios» del fingerstyle, Tommy Emmanuel, en su Guitar Camp celebrado en Roma. Interpretó su tema Mare y Cannonball Rag, una pieza muy conocida de Merle Travis que puede considerarse casi un himno del fingerstyle.
El 7 de agosto de 1996 una riada arrasó el camping Las Nieves de Biescas y se llevó por delante ochenta y siete vidas. Ander tenía seis años y estaba allí.
Treinta años después ha convertido aquel recuerdo en Biescas, una pieza instrumental que recorre el día entero: la calma de una jornada cualquiera de vacaciones, la llegada de la tormenta y un final intenso y desbordado. Es un homenaje a las víctimas y a quienes sobrevivieron.
La canción ha tenido una amplia repercusión en medios de Aragón, del País Vasco y de fuera de España, y ha llevado la historia del camping de Las Nieves a públicos que no la conocían.
Ander Zubillaga grabando el videoclip en el camping Las Nieves de Biescas. Foto Iñaki Gereñu